viernes, 29 de enero de 2010

Protesta

¿Y si no me importara nada?
Es el destino. No hay salida.
Debo resignarme. Me tocó.
Así sería de cualquier modo.
Cerrar los ojos, dejarme llevar, esperarlo todo.
Mi cuerpo protestó. Muchas cosas dentro de él,
recuerdos, sensaciones,
parecieron despertar con violencia.
Mis venas, mis músculos, mis células, mi piel,
como seres que me sentían caer,
se hicieron una voz de protesta,
gritando a coro: ¡queremos vivir!
Y la protesta me ganó, se hizo mía.
Y era yo quien gritaba: “¡No, no quiero morir!”

                                        Edmundo Valadés.

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