Y qué crees, que me vas a dañar, me río de tu ingenuidad, ya nada me afecta, he aprendido que puedo soportar cosas peores, no te acuerdas de dónde vengo.
Aunque debo reconocer que es necesario agradecerte, sin ti tal vez hubiera demorado más, mi recuperación habría sido más difícil. Por ti pude superar el infierno y escapar de él. Ahora crees que eres más que eso. No preciosa, no eres ni una milésima, así que desaparece como viniste, como una casualidad. Nadie te va a extrañar.
Lamento terminar lo que nunca empezamos, pero es insoportable vivir de fantasías, de esperanzas falsas. No sé a qué jugabas. Si has intentado molestar a alguien, te aseguro que conmigo no lo has conseguido, perdiste tu tiempo. Pero no te preocupes, ya vendrá algún incauto e inexperto que desfallezca por ti, creo que eso te hace sentir bien.
Me despido de ti mujer inmaterial y te dejo como eres: tan inalcanzable, tan evasiva, tan irreal. Goza con quien quieras los besos que me juraste y que jamás te daré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario